jueves, 21 de febrero de 2008

Estampitas, vírgenes y tacos

Cruzó la 9 de Julio, en Cerrito y Corrientes había un vendedor de ilusiones rodeado de gente. El semáforo rojo paraba el andar apurado de las personas, mientras un grupo de chicos hacían malabares con las pelotas a cambio de una moneda. Sin aparente sentido, cuando se puso la luz verde, cruzó la esquina, instintivamente buscó las escaleras de las galerías comerciales. Ansiosa las bajó. Cuando abrió las puertas vaivén la sorprendió el silencio, hoy no había música; el corredor estaba desierto. De pronto le rozaron la mano. Miró hacia todos lados, no había nadie. Siguió a pesar de la inquietud. Bajó otras escaleras, leyó línea B, tuvo que detenerse, el calor la ahogaba.
Entonces vio una cabeza gacha y unas zapatillas que cargaban con todo el peso de un cuerpo. El hombre llevaba un saxo tenor. Y lo dejó en el suelo apoyado contra la pared, después caminó hacia el final del anden y se acercó al borde. Cerró los ojos. Candelaria supuso que él estaba dominado por una decisión turbia. Si era así, faltaba un salto. El crujido metálico del tren que se aproximaba hacía vibrar los mosaicos. Ella miró al tren, y al hombre del saxo. Sin pensarlo, con la mano lo atrapó de un brazo y lo tiró hacia atrás. El cuerpo golpeó contra el piso. El hombre del saxo se desmayó.
La gente se amontonó. El personal de seguridad intentaba despejar el anden. La mujer que vendía sahumerios le hablaba, pero Candelaria sólo escuchaba palabras sin sentido. Él hombre del saxo no reaccionaba. Lo trasladaron en una ambulancia.
En el hospital, una enfermera le dijo a Candelaria, que el hombre del saxo estaba fuera de peligro, una bajada de presión, pero en un par de horas iba a estar bien. Ella, preocupada, por qué el hombre no se despertaba, le consultó a un médico. Le contestó que era normal, después de un susto, cuesta reponerse y el cerebro no reacciona.
Candelaria, en la sala de espera, miraba el movimiento de las ramas de un sauce. Se había quedado dormida o se distrajo porque de pronto vio salir a una pareja del cuarto del hombre del saxo; ella pelirroja, alta, flaca, una garza; él, negro, buen mozo, cuerpo trabajado en el gimnasio.
- La gente inventa cosas cuando no tiene nada que decir. Seguro que no desayunó y se descompuso, lógico, se lo dije miles de veces. ¿Qué se va a suicidar, si no se anima a destapar una botella de champagne, por si el corcho le pega en un ojo? Vamos... No se merece que yo esté acá- le dijo la pelirroja al negro.
A Candelaria esa descarada mañana la atrapó sentada en un hospital, mirando por la ventana, esperando que reaccionara alguien que no conocía. ¿Qué hago yo acá?

Segmento de mi última novela, la cual intentaré publicar este año. O, quizás, mandarla a un concurso. O, mejor dicho, hacer las dos cosas. O, tal vez, no hacer nada.

Tema complejo: editar una novela de ficción.

Entre nosotros: estoy muy orgullosa de mi trabajo. La trabajé mucho. Aunque, cada vez que vuelvo a leerla, encuentro algo para cambiar.

4 comentarios:

Abril Lech dijo...

¿Ambas?
¿O estamos hablando de algo tipo Premio Planeta o similar?

Grace dijo...

La verdad que no sé qué hacer.
Puede ser ambas.
Puede ser Premio Planeta (lo siento lejos)
Puede ser editar 200 ejemplares para los amigos.
"No sé lo que quiero pero lo quiero ya!"

A. M. Vermon dijo...

Depender de los premios es de terror. Hay que producir y mejorar el producto (esto me lo digo a mi con mis canciones). No es facil vender un producto artistico, pero tiene que haber la forma.
Yo me imprimi un libro "Sabiduría Yoruba" para la Expo Infinito 2006 vendi 30 ejemplares (estuve con un stand), ahora los tengo en el placard, habré regalado 4 o 5, (si tengo que nivelar la pata de una mesa ya tengo con que). Mi objetivo era dar a conocer un poco el tema Yoruba, pero ahora me llamé a silencio, estoy con mis canciones que es una forma de llevar mi prédica de otra manera.

Anónimo dijo...

Al fin un atisbo de tu última obra! No me dejes con las ganas que quiero leer el resto.
Más allá de los concursos o no concursos, me gustaría poder leer alguna de tus novelas completas. Daleeee..