Perfumes cotidianos. Aromas conocidos. Gustos anhelados.
Olores y sabores que nos traen recuerdos, nos evocan a alguien, nos erotizan, nos ponen de buen humor, nos dan asco, nos encantan. Todos tenemos "anclados" algún sabor, algún olor especial.
Cierren los ojos... Si encontraron varios de ellos, usénlos para cambiar la energía, para sentirse mejor, para llorar, para lo que quieran.
Vainilla: flan, caramelos, la esencia de la torta, un aroma dulce, me remonta a mi niñez.
Almendra: muy erótico, olerlo en cremas, cosméticos, lo asoció con el instinto.
Limón: su sabor tiene que ver con momentos de éxito.
Incienso: recuerdo la misa de los jóvenes los domingos.
Pebete con jamón y tomate: mi vuelta de la pileta en bici con mis hermanos. Tardes de verano. Mi mamá nos esperaba con ese sándwich.
Sahumerios de la India: los martes en el taller literario.
Naranja: el descanso en un partido de hockey.
Plastilina: el jardín de infantes de los chicos.
Pasto mojado, olor a campo: a Marcelo.
La lista es larga, jueguen y hagan la suya. Yo sigo pensando...
